La vida en la fotografia.

La vida en la fotografia.

Ojos de Gato

Tan solo habría transcurrido un año, dentro de la academia, aún percibía esa falta, ese espacio que yacía intacto, pero tan vacío.

Estoy harto”, me dije a mi mismo y me tumbe sobre el sillón de la sala de espera, solo miraba la textura que se hallaba en el techo, formada por pequeñas pero continuas protuberancias y hendiduras, como un largo valle nevado visto desde un satélite. Solo yacía yo ahí, sentado de cara extraviada mirando hacia arriba.

De pronto, un breve ruido de la puerta y pisadas, entraron los chicos de nuevo ingreso y se interrumpió mi pensamiento de sobresalto, baje la mirada del techo y les pretendí observar.

y entonces repentinamente, sentí aquella presión extraña de cuando se hunde la parte contraria o desocupada de el sillón en donde me encontraba sentado... Era una chica desconocida, se había sentado junto de mi.

Mi reacción instantánea fue el recórreme un poco en la dirección contraria a ella y luego le mire un poco intrigado. Ella solo me miraba y con una amable sonrisa me saludo, sin mencionar ninguna palabra.

Tras responderle de igual manera, mire detalles de ella, era una chica extraña de alguna manera, su forma de vestir era muy casual, quizá más allá de casual, era un poco fachosa a decir verdad, pero me gustaba su estilo. su playera, según recuerdo, contenía una curiosa impresión en ella,  la cual me parecio a mi un extraña clase de logotipo.

Me animé y le pregunte sobre el curioso diseño, a lo que ella me explicó amablemente y con una voz suave, que se trataba de un gato; una especie de emoticon sonriente pero a final de cuentas un gato, hecho con trazos simples. Me dispuse a salir y una vez cerca de la puerta le miré de nuevo una vez más solo para recordar su cara, ella me mira también, y aunque era sorpresivo, no pude desviar la mirada, no estoy seguro si fueron aquellos ojos grandes, que contenían alguna misteriosa infinidad o su amable y pacífica sonrisa, o quizá su extraña naturaleza en su forma de vestir, la cual encontraba extrañamente atractiva.

tras un breve momento de intercambiar miradas, miradas que parecieron horas, finalmente devolví la sonrisa y salí de ahí.


Aquel día, mientras la llevaba en la mente, creí que ella sería quien llenaría un vacío, aquel vacío que por falta de interesa habría dejado hacerse, después de dejar ir a quien había sido mi más grande anhelo. por falta de valentía y/o coraje. no sabría la verdadera razón, solo estaba el sentimiento entonces

pensé que quizá era ella, ese breve encuentro que recuerdo tan agradable y guardo en mi pequeño baúl del alma. Cuando conocí, quizá la parte más real y sincera de aquella nueva chica. aquella chica que describo con aquellos ojos, grandes ojos, con aquella misteriosa infinidad, con aquella amable sonrisa y esa forma tan rara, pero atractiva forma de ser y vestir.