La vida en la fotografia.

La vida en la fotografia.

Como una tarde en otro sitio.


Se escuchan los perros ladrar fuera, al parecer proviene de la parte justo debajo de mi habitación, no siento ni frío ni calor, más indeciso por aquella sensación, decido incorporarme y torpemente me levanto algunos segundos después, tras soltar un leve suspiro, me giro en dirección a la puerta de salida de mi habitación, tómo mi chaqueta y me dispongo a salir fuera de casa.
Tengo una sensación de malestar por todo el cuerpo, como si se tratase de una intoxicación provocada, de pronto me siento confuso y delirante, me doy prisa y bajo corriendo la escalera que da a la puerta principal.  Solamente en mi cabeza está la idea de salir a la calle, solo quiero caminar por ahí sin rumbo un rato y sentirme fuera un momento. Recuerdo de pronto tantas cosas desagradables y tristes; me sofocan a tal grado que empiezo a caminar y no veo por donde, pronto solamente siento la labor de mis piernas por impulsarse y el sonido de mis suelas sobre el piso, como si el hecho de caminar se volviera automático e involuntario.
Trato de entrar en calma y respirar profundo, aunque me sea un poco difícil, puedo forzarme un poco…  
Logró encontrar y sentarme en aquel sitio que salí a buscar y con los ojos cerrados respiro varias veces. Me siento agotado, como si hubiese corrido un largo camino, mas se que no fue así, poco más sereno siento el viento fresco y poco a poco abro los ojos, mirando al cielo y permanezco en silencio, solamente sintiendo el viento fresco… entonces murmuro para mí mismo, entre dientes: “acaso no tengo algún recuerdo bueno de esos tiempos… tiempos de primaria, tiempos de niñez”?
Cubriendo mi cabeza con la gorra de la chamarra, me acurruco un poco y me cruzo de brazos, me acurruco para pensar un poco más profundo sobre el hecho.
Quizá si, empiezo a recordar algo distante…
Entonces cierro mis ojos nuevamente y me dedico únicamente a recordar.  El aire alrededor mío empieza a cambiar, su rumbo y temperatura, como por arte de magia…  después de todo si hay algo que hacer bien, es transportarme a mis recuerdos de manera vivida.
Recuerdo que mi hermana no estaba conmigo aquella vez, algo… algún motivo extraño debió suceder, pues era usual que que en aquella época solíamos estar casi siempre juntos cuando salíamos a lugares en donde nuestros padres no podrían estar vigilandonos constantemente. Recuerdo también la calidez del sol en aquel momento, el color y la brisa, es como si viajara en el tiempo hasta ese momento y tocará con tanto detalle de nuevo cada uno de los elementos ahí presentes.
Recuerdo con tanto detalle, que aun puedo vislumbrar, la sonrisa que tenía en aquel momento.
Yo tenía puestos mis patines y pretendía dar una que otra vuelta en círculos a la entonces amplia cancha de frontón, donde en días normales solíamos salir a tomar el descanso, pero que en aquel día, sin recordar la razón, estaba ahí,  con la escuela completamente vacía, era una atardecer anaranjado y cálido, yo estaba solo dando vueltas en lo amplio del concreto, cuando de pronto ella llegó. Salió de adentro del edificio principal y fué hacia donde yo me encontraba, se quedó recargada sobre la gran reja que rodeaba toda la gran cancha y su vez separa las gradas del área de concreto… intrigado, me detuve y le mire inmóvil, a decir verdad no sé por cuánto tiempo fue, pero debió durar un rato en el que solo le miraba, mas no dije palabra alguna, nunca he sido una persona muy conversadora y al menos en esos tiempos menos. Lo siguiente que recuerdo fue que nervioso, me acerque un poco más a donde se encontraba ella y lo único que me nació fue el ofrecerle los patines desocupados de mi hermana, como una reacción nerviosa o inconsciente.
Ella entonces sonrió…
Recuerdo con tanto detalle, que aun puedo vislumbrar, la sonrisa que tenía en aquel momento, aquella sonrisa tan clara y honesta, ligera y amable.
Yo solía pasar los días de escuela, siempre soñando, siempre en otro mundo. nunca fue un estudiante realmente dedicado o estudioso, quizá mi actividad favorita en clase siempre fue la de dibujar lo que veía en mis ideas o en mis mundos abstractos. Ella en cambio siempre fue la niña más sobresaliente de la clase, una estrellita de las calificaciones y la buena conducta. Alguien muy ajena a mi existencia del dia a dia.
aunque admito que en más de una ocasión, solía mirarle en secreto cuando se encontraba cerca de mi lugar y que a veces entre pensamientos surgía en mí esa curiosidad, por tener un instante para poder conocerla, un solo instante para saludarla o intercambiar al menos una palabra.
y aquel día, en aquel momento, sin darme cuenta siquiera,  me encontraba invitando a patinar junto mi en aquella enorme cancha. Es difícil, olvidarla tan fácil, puesto que al igual que una escena de película,  su cabello largo y negro en contraste con el cielo anaranjado de aquel día, resaltando su sincera sonrisa.
Recuerdo también, que por segundos fue como si el tiempo se detuviese y el aire se hiciese espeso, tanto que podía percibir en él esa calidez y suavidad que les describo, como si por un momento el aire fuese palpable. No había ruido, como si todo alrededor se congelase y solo estuviese ella, yo y esta luz naranja que se hacía menos intensa a medida que el sol se acercaba a su inevitable ocaso…
Momentos después mis recuerdos se rompen de nuevo en una laguna negra y no alcanzo a recordar el qué sucedió después. Curioso creo yo, el que una pequeña película, me hubiese hecho recordar alguna parte de mi enorme laguna mental, algo bueno, algo que quizá no se borro porque no tenía razón para hacerlo.
Quiza tambien sea extraño el hecho de que no pregunte que ha sido de ella, por mucho que le admirase o le hubiese querido conocer, siento que no puedo quejarme del todo, pues por un momento fue un sueño al que pocos tenemos oportunidad con solo desearlo. tampoco recuerdo si hablamos de algo en especifico o no… pero el hecho es que hablamos. la pregunta que por veces aun me intriga es… si le volviese a ver después de tantos.
Sería yo capaz de saludarla o acercarme… o quizá peor aún, sería capaz yo de reconocerla otra vez.

Aquella Amnecia Neutral.


Recuerdo que ese día hacia frío, quizá lo mas presente que puedo tener de ese día, fue que le vi ahí por ultima vez. Sentado casi recostado sobre la pared de mosaico gris azuloso, rayado por el graffiti, un arte ajeno que solapaba el final de una temporada que se refería a mi persona.
El cielo era gris, casi plata. No era como una despedida, aquel día fue como un accidentado encuentro que determino el borde de una vieja juventud que terminaría, quizá algo turbulenta, sin respuestas, con muchas preguntas y con un desenlace aun amorfo e inconcluso; eran inicios de Octubre.

Recuerdo que le visité varias veces después, solo para asegurarme que seguía en pie, tanto la estructura como el extraño diseño en el, que aunque tan ajeno a mi, durante mucho tiempo, hoy era un extraño compañero que viejo, esperaba todos los días para saludarme al salir del metro. Fue cuestión solo de algunos meses, para que aquel paisaje de pintura y azulejo, pereciera entre el tiempo; Lo visite día tras día, hasta que finalmente se fue.
Ahora que lo pienso, perdí la memoria en una sección de tiempo, no muy distante a la desaparición de aquel pequeño espacio y de otros lugares que poco a poco fueron cambiando de cómo los llegue a conocer; Era un vago en ese entonces, como lo mencionaba, es difícil de recordar, muchas cosas se mezclaron después de… Aveces simplemente no se que es real y que no lo es, de lo que mi mente clasifica como recuerdo, pero aveces lo distingo también por la presencia de una sensación climática que esta anexa al recuerdo en si, o algunas otras veces, encuentro en mis memorias un olor distintivo, que brilla como si se tratase de luz, cada que le miro de nuevo; Son algunos de mis métodos, mas aun así, no puedo asegurar que sean totalmente ciertos. Por momentos... cuando cierro los ojos, recuerdo fragmentos de lo que supongo debió quedarse detrás, se que fue parte de una vida, quizá una vida que fue mía y que aun así luce tan ajena, distante.
Detalles, siempre detalles, creo que este mundo en especial se forma de pequeños de ellos, millones y pequeños de ellos. Creo que siempre han estado ahí, mas solo los ve el que se detiene a mirarles, para después con una gentil mano, les permita la cercanía y compañía, que brindara mas tarde, memorias amistosas que sin duda cualquiera apreciaría guardar, como un álbum de fotografías.

Mi historia quizá no sea muy distante de lo que los que un humano promedio pudiese vivir en un fragmento de tiempo, mas la diferencia esta en un cambio quizá tan sutil, que no se aprecia a simple vista. Sutil es la mente de cada raza o ser que sin empática, nunca se aprecia simple vista.
Por momentos algunas de las imágenes que veo en distintos sitios, parecieran ser alguna clase de imitación mal instaurada, de objetos o lugares que se que ya he visto antes en algún sitio u otro.

Es como si mi mente, aunque amnésica y quizá con una sensación somnolienta la mayor parte del tiempo, recordase por momentos, aquellos pedazos de tiempo extraviados por mi y los complementase, plasmándolos en las direcciones que mis ojos mirasen, como una etiqueta sobre la fotografía, que sobre puesta se adhiere a mis visiones, pero mas que para ocultar en si algún rasgo o entúrbieser la imagen, esta ahí, solamente recordando… esta solamente paseando, solo se mece como si se tratase de troncos en un río pantanoso, no cumplen alguna función, sino solo están ahí porque ahí pertenecen.
Después del incidente "incomodo", en el que por razon sin importancia en las que dias antes habria intentado dejar esta vida atras,  recuerdo que mis ojos no podían percibir con mucho acierto los colores, no sabría si fuese solo confusión temporal del desorden traumático natural, o quizá una percepción alterada, que solo pertenecía a una generalidad solamente mía. Los juegos de la mente eran mas severos en ese entonces.
Aunque raras quizá la mayoría de la veces, con la excepcional habilidad para observar aisladamente la delicadeza de cada una de estas visiones del mundo en el que me hallo ahora, muchas veces me quedo admirando las complicadas y entrelazadas forma de los varios organismos que habitan en tan simple espacio aparentemente delimitado, la rosa, es quizá una de mis flores mas queridas por sus contrastes tan acentuados; Siempre sola, pero se mantiene de pie pese a las adversidades mas difíciles, su piel roja y fresca al amanecer, que con el paso del día sabe que pronto será negra y seca, entrelazadas son sus formantes, causa de tantas miradas y retratos. Ella es bella a la vista, pero espinada al tacto.
Que seria de mi vida, si lograse recordar lo pasado…
y que seria, si no lo hago…
El clima es como un negro total, donde solo resaltan las ideas mas radiantes, el fondo esta en paz y tranquilo, tiene un calidez espesa, susurra un viento casi imperceptible pero lo suficiente ligero para sentirse agradable a la piel.
Una amnesia neutra es… una amnesia que deja de serla al interactuar con recuerdos creados de una imaginación grande, que poco a poco substituye lo que pudo haber sido, por irreales y torcidos recuerdos sintéticos, que juegan entre ellos para crear un lenguaje nuevo en donde yo puedo flotar y moverme. Floto y navego todos los días, una y otra vez sobre ese mar en calma, extrañamente cristalino e interminable.

Aquella Luz Cálida.


Empieza todo… Ahí al lado de esa ventana de extensión media, que ya conozco tan bien, le he visto ya desde los inicios de mi ser, posicionada siempre en el mismo lugar, bueno quizá no sepa con certeza si se ha movido milimétricamente conforme el tiempo pasa, pero a mis ojos no parece haberlo hecho.
Lo cierto es que siempe ah sido tan característico el viento frío que logra colarse de vez n vez, por las pequeñas brechas que se crean entre los bordes de los cristales y la estructura metálica que las mantiene unidas; Es sin duda por la antigüedad de estas construcciones, que llevaran ya desde los tiempos de la revolución. Grandes ancianos que aún siguen de pie, tan bien cimentados.
Y justo ahi, yo miraba estático, inmóvil a través de ella, no recuerdo haber tenido ropa alguna, pues recuerdo que era como si el frío por momentos acariciase mi cuello y hombros para luego poco a poco bajar hasta mi pecho y a mis brazos que recargados sobre el borde de piedra, ayudaban a reposar mi cabeza que sin fuerza descansaba sobre de ellos. Hace poco minutos había ocurrido el incidente de malos pensares, de todo ello algo era seguro, justo ahora, contaba con mas tiempo, quiza demaciado a decir verdad, mi mente confusa ya era incapaz de recordar lo que hacía quizá segundos, minutos u horas, había tenido lugar en mi aparente cotidianidad.
 

 Mi mente extraviada más volátil miraba el horizonte de un tranquilo paisaje nocturno, miraba aquí y allá, miraba cada luz que prendía y apagaba en lo alto de los edificios que rodean mi habitación. Veía el cielo que inundado por un vapor blanquecino, trataba de hacerse notar. Solamente observaba, con la mente en blanco, mas no pensaba nada, fue como si por un momento mi mente se descargase por completo y no encontrase la información que anteriormente contuviese almacenada en ella, a partir de aquel momento pareceria que, todo era nuevo.
No había ruido en absoluto en la habitación, solo era yo y aquel distante eco imaginario que tarareaba una canción desconocida, que por alguna razón me era familiar, me acompañaba en la eterna espera de saber que pasaría después, un después que no llego durante toda la noche, ni al día siguiente, ni al siguiente, ni al siguiente después del siguiente. Un después como un tiempo indefinido que se mostraba evasivo y distante ante mi circunstancia.
Sin embargo cada noche solía ponerme junto a la ventana y mirar hacia afuera, como si allá, hubiese un mundo que yo conociera, que me llamase continuamente y con una cálida luz que entraba por mi ventana, me arrullase al compás de esa canción que sonaba sin cesar en mi cabeza. Mas mis ojos incansables, miraban noche tras noche aquel paisaje que encontraba mi mente y alma tan relajante… No era molesto en absoluto, quizá extraño hasta cierto punto el no saber que se encontraba más allá, que guardaban aquellas pequeñas luces a lo alto y medio de los edificios, que pícaras y alegres, prendían y apagaban siempre a un pulso cíclico, que era a su vez ese tono brillante que desprendía el cielo, como manto espeso sobre la ciudad.
Solo rondaba algo mi mente y no dejaba de intrigarme, aunque poco pero sin duda me llamó la atención más de una vez, mas alla de mi pequeña y extraña clama, estaba esta sencaion de vacio.
De alguna manera sabía que había extraviado algo, pero no sabía que…