domingo, 18 de marzo de 2018

Julio de 1214



De primera vista:

Fue un pequeño instante… instante en el cual, al entrar en la ya tan común tienda y  ser cegado de pronto, al ver esa redondeada y alegre cara llena de luz, esos grandes ojos, que emanában tanta buena y bonita luz. Es como un cerdito pensé en seguida. más en el concepto abstracto que yo lo tengo como algo positivo.

Te sigo viendo:

Tras algunas semanas comenzaba a aparecer con recurrencia mientras jugaba videojuegos, charlaba con amigos, o simplemente estaba solo, escribiendo o tomado fotografías. Cada vez más presente, esa luz… aquella bonita cara que me empezaba a llamar la atención, cada vez más.

Escoge un familiar:

Como un bonito e inocente juego, ella solía pedirle a las personas que seleccionarán un rol dentro de esta familia simbólica a la que ella creaba al parecer con fines de lograr una interacción más concisa o cercana. Era una niña, era extraña y soñadora, pero era tan difícil que pasara desapercibida, como una pequeña cometa en una noche tranquila.

Un mundo deseado:

Aunque mágica y singular, era ella, siento que siempre se sintió parte de una competencia donde sólo era aceptado aquel cuyo desempeño intelectual era el ideal. Falsa la idea fue, la añoranza de vivir dentro de un Anime, pues desde mi perspectiva ella siempre fue aquel personaje que por tan inusual personalidad, su historia siempre termina siendo un relato inesperado y refrescante.

Chica cometa:

Aunque nunca fui partícipe de sus creaciones, al igual que muchos otros, sentía una atracción por ella, por su mundo interno, por su fantasía y detalles quizá. Que veía? que sentía?  o que creía?… siempre fue un misterio que me resultó latente.
Debía o no debía, sentir curiosidad…

Campo de estrellas:

Curiosidad quizá fue lo que me llevó a querer llamar su atención, cuando durante una noche, desde una acción sincera, con trazos sencillos, trate de incluir los detalles que yo veía en ella y plasmarlos en un estilizado retrato que al siguiente día, le regalé. El recuerdo más cálido que aún conservo, fue el haber recibido a cambio un lindo descubrimiento, al que habría pasado por alto desde el principio, una curiosa seña particular de ella, una muy bonita de hecho, que debido a mi mala vista no habría notado antes… “pecas”  imperceptibles a simple vista, pero presentes y exentas pecas, que solo de cerca se podían contemplar.

Mímica para los mimos.

Confusión o falta de valentía, quizá un poco de ambas sumado a un destino que no debía ser, creo que lo que sucedió para poderme acercar a ella, fue por más, una ambigüedad extraña. Se dice que el lenguaje indirecto es el causante de la incertidumbre y deformación de las más básicas verdades. Es en sí la muerte misma del lenguaje como tal.

A la distancia:

Aunque ya cada vez más lejos, por mis directrices y los caminos de ella, aún así a la distancia le miro de vez en cuando. En silencio y con tranquilidad, acabo de reafirmar sus últimos detalles. Por un sendero que aunque pacífico, me siento partícipe de nuevas y distintas actividades, procesos, caminos y aunque cada vez más lejos, a la distancia aún le miro, de vez en cuando.

La cometa que creí que no podía brillar.

Siento que cada vez, inmersa estaba ella en el soberbio juego de ser destacable por un medio el cual le exigía, renunciar a ser quien era en esencia, brillante, fantástica y alegre, para supuestamente ser una chica soberbia y de cálculo frío. En búsqueda de una popularidad que ya poseía y que quizá sin darse cuenta, la siguiente estaba dejando detrás. Cual pez que un día sale en la búsqueda del agua, sin saber que nada en ella.


Julio de 1214:

Cuando debía partir del aquel bonito mundo donde le conocí, tuve la oportunidad de verle de cerca nuevamente, una vez más y aún así, solo me limité a despedirme lejanamente. Más me hubiese gustado poderle haber hablado un poco más y como últimas palabras haberle invitado a no permitir dejar morir aquella linda cometa, aquella que hace mucho tiempo atras, logre ver y aunque muy dentro ya, casi encerrada, aun habitaba esos ojos.

poder decirle, que fuese cual fuese el camino que ella decidiese o la aventura que escogiese, que se no olvidase, de esa, que ya aunque pequeña y titilante estrella, permanecía brillante aun dentro de sí, llena quizá de todas esas respuestas y alegrías. Llena de “eso” que vi con gran fuerza aquel primer dia que le mire, aquellos segundos cuando le contemplé por primera vez.